miércoles, 4 de marzo de 2020

Periodo 2011-2018

El reto era no solo mantener las actividades y ampliar el grupo de universidades, sino lograr establecer, de una parte, nuevas relaciones institucionales, y trabajar con recursos propios, docentes, investigadores, instalaciones, maximizando el haber de cada centro docente y minimizando costos. Se propuso trabajar en red, bajo la libre vinculación de cada universidad, independientemente de que contarán con la Cátedra como una de sus asignaturas. El tiempo ha demostrado las ventajas y las limitaciones de este modelo, si bien hacer parte del Comité Cívico todo lo que le representa a una universidad, es asistir a una reunión mensual de coordinación y participar en las actividades anuales, en muchos casos no se logra un compromiso institucional, sino personal del docente de turno y cuando esta falta o no se le autoriza tiempo de dedicación la vinculación queda en vilo, igual con las entidades del distrito.


En la Tabla No. 2 se registran las actividades lideradas por las universidades en el periodo 2012 – 2018.

   Resultados
Una de las mayores pretensiones que se han cumplido en esta iniciativa es la de estimularla cooperación y no la competencia entre las partes, entre la Cámara de Comercio y las Universidades, entre las Universidades, entre el sector público y las Universidades, entre los grupos y colectivos que trabajan por la ciudad en las diferentes localidades. La cooperación amplía horizontes de conocimiento, posibilita múltiples miradas, minimiza esfuerzos y sobretodo promueve una aptitud diferente frente al paso de la crítica y el cuestionamiento a las diferentes problemáticas que enfrenta la ciudad, a lograr un discurso más constructivo y propositivo. En el año 2012 escuchamos un comentario de un docente en una sala de profesores “los jóvenes no son como los de antes, no se comprometen con nada solo piensan en rumbear”, sentenciaba, y coincidencialmente habíamos recibido por parte de la Secretaría de Gobierno un listado de 455 organizaciones juveniles trabajando por la ciudad. Adelantamos un taller de crónica urbana en las universidades, y se fueron cual reporteros los estudiantes a entrevistar y visibilizar algunas de estas prácticas, de allí se escogieron 17 crónicas de siete universidades y se publicó: “Bogotá Joven, los Jóvenes miran a Bogotá”. En ese sentido la Cátedra Bogotá no se contenta con mirar la ciudad sino con demostrar y comprobar el accionar de sus habitantes.
De ahí que el término de “Ciudad Educadora” (Bernet, 2005) haga parte del discurso que sustenta este tipo de prácticas pedagógicas, estar al día de lo que está pasando, intercambiar información en las reuniones mensuales del Comité Cívico, ser acuciosos en la selección de los temas y de las posibles múltiples miradas, servir de puente entre las entidades distritales y los estudiantes, abrir espacios a los líderes y los colectivos que trabajan en las diferentes localidades, le permiten han estudiante que participa en la Cátedra Bogotá, una mirada amplia, integral y holística de la ciudad.
La ciudad entendida, así como un ser vivo, dinámico y propositivo, se constituye en un laboratorio y la cátedra en un taller, donde el aprendizaje esta dado en la medida en que amplío y diversifico las preguntas sobre lo que esta pasado, lo que sucedió antes y lo que puede llegar a suceder, la anticipación se convierte así en una herramienta definitiva del proceso de apropiación del territorio.
El tema de las alianzas ha sido muy significativo, inicialmente se tuvo toda una escuela con la Cámara de Comercio, posteriormente y por varios años se contó con el apoyo de la Secretaría de Cultura, desde el Observatorio, posteriormente la Secretaría de Planeación desde la Unidad de Operaciones Estratégicas nos acompañó en el acercamiento y comprensión de múltiples temáticas de la ciudad; más recientemente la Empresa de Acueducto y Alcantarillado participó en los diferentes eventos y recientemente hemos tenido una especial acogida por parte del Archivo Distrital, quien no solo nos ha ofrecido su sede como la casa del Comité Cívico, sino que ha posibilitado a través de la Secretaría General una fluida relación con el conjunto de las entidades distritales.
Encontrando en la unión de fuerzas el camino que ha permitido mantener y robustecer la Catedra Bogotá como espacio de estudio, socialización y apropiación de la ciudad; bajo el trabajo mancomunado de universidades, instituciones distritales, colectivos y organizaciones; que llegan a reunir a lo largo de cada año más de 500 personas atomizadas en los diferentes eventos y espacios de socialización. Manteniendo y abriendo nuevos espacios que favorecen la investigación y el surgimiento de prácticas sociales y académicas que aportan a la construcción de ciudad y ciudadanía.
     Conclusiones
A pesar de no ser su mayor pretensión, la Cátedra Bogotá se ha venido constituyendo en un modelo pedagógico, no solo de educación fuera del aula, sino de lograr conjugar un número importante de estrategias que den cuenta de la multiplicidad de miradas y enfoques que conviven en ella, y que son más que necesarias para obtener un acercamiento holístico. Lo que es inaplazable es la necesidad de reflexionar, conceptualizar, teorizar alrededor de las diferentes prácticas que se vienen adelantando en la búsqueda de una epistemología particular, autores como Belén Peralta con su libro “Recorrido Sentimental por la Ciudad de Cádiz (1999), o Silvia Suárez con “1001 Curiosidades de la Ciudad de Barcelona (2016), o “Las Mejores Rutas del Mundo” (2014), entre otros; servirán de guía para la construcción de un discurso que de soporte a estos ejercicios académicos. Otro tanto sucede con las nuevas didácticas en general y el caso del diseño de los juegos en particular, autores como, Lanuza, Pérez y Ferrando con su obra “El Juego Popular Aplicado a la Educación “(1980), o Arturo Ramos y “La importancia de la Didáctica en la Enseñanza Superior (2001), o de María Casteblanco con “Juegos Tradicionales de Calle” (2006), serán algunas de las referencias obligadas.
La inter, multi y tras disciplinariedad en principio están dadas, a pesar de considerarse que son los programas de arquitectura los que más favorecen la implementación de la Cátedra Bogotá, pero la experiencia a abierto todo un compás, pues las universidades que no cuentan con esta programa han participado desde toda una diversidad de disciplinas y enfoques, desde los licenciaturas de la Universidad Pedagógica, pasando por Administración de la Universidad EAN, o el programa de Turismo de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Externado de Colombia, el programa de Gestión Urbana de la Universidad del Rosario, o la Facultad de Historia de la Pontificia Universidad Javeriana. Estas multiplicidades de miradas no solo enriquecen los diferentes acercamientos a las temáticas y a las problemáticas propuestas, sino que posibilitan y promueven el tan necesario dialogo de saberes, con líderes, colectivos y organizaciones que vienen desarrollando todo tipo de procesos sociales, políticos, culturales, económicos y ambientales por la ciudad.
La Catedra Bogotá ha creado herramientas que generan una mirada integral y han favorecido la construcción de una ciudadanía activa para la ciudad de Bogotá, mediante la integración de estudiantes, docentes, organizaciones sociales, entre otros; adelantando una pedagogía que invita a la sensibilización, conocimiento y uso de la ciudad de Bogotá.
El futuro es promisorio, se ha logrado adelantar experiencias similares en La Habana con la Universidad Tecnológica José Antonio Echeverría, y se adelantan alianzas con otros centros educativos a nivel latinoamericano. En algunas universidades la oferta de la asignatura ha pasado del ámbito particular de los programas a constituirse en una electiva institucional con la participación de diferentes programas. Se empieza a estudiar la posibilidad de ofertarla como “curso de verano” en diferentes idiomas para embajadas y empresas multi nacionales.
Es evidente la necesidad imperiosa de sistematizar y socializar lo hasta ahora recorrido, de lograr posicionar la página que se acaba de abrir en internet, de dar a conocer de manera masiva los trabajos adelantados por los estudiantes y los resultados de los eventos anuales, “Cátedra Abierta Bogotá”, “Bogotanólogos”, “Jóvenes Investigadores por Bogotá”, y la exposición de los mejores trabajos del año.
Siendo mediante la vinculación y articulación de diferentes ejercicios académicos la consolidación del ámbito cultural, el reconocimiento de la ciudad y las vivencias que esta puede generar por medio de la implementación de dichos ejercicios y prácticas.
Mientras tanto mantenemos la invitación para hacer parte de una iniciativa que está demostrado que además de aumentar la pertenencia de los jóvenes por la ciudad, ofrece nuevas miradas que anteceden a futuras propuestas integrales, lúdicas y holísticas para una ciudad que no solo las requiere, sino que se las merece, Bogotá.


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